Expectativa vs. realidad en yoga

 

Cómo fastidia cuando no eres parte de la expectativa sino de la realidad. Cuando ves una posturas en Instagram y piensas «esto no tiene que tener mucho misterio». Miras a esa muñequita con esa gracia y ligereza que solo un yogui iluminado parece que puede llegar a tener. ¡Yo quiero hacer eso!

Fake it until you make it, se comenta. Que viene a decir que pretendas hacer algo cuando no sabes, hasta que lo consigas. Ahá. Cuando te aplicas el cuento y te vistes como una yoga celebrity (en muchos casos enseñando más de lo que en realidad te encuentras cómoda) y te pones a intentar el principio de la postura, ya no solo te sientes rígida e inestable, también ridícula. Si después del tortazo contra el suelo tus rótulas aún siguen compuestas, puedes levantarte rezando para que la cámara te haya pillado aunque sea una milésima de segundo sin tambalearte, para que el moratón que te va a salir mañana tenga al menos una historia que contar con final feliz.

Pero tu autoestima termina de descender en picado cuando recoges el móvil del suelo, del pico de la ventana, del borde de la silla o del interior del trípode-zapato y echas un vistazo la sesión de fotos que te has marcado. Cada cual te resalta algo peor: tetas caídas, pocas o muchas, barriga inflada (la cámara te pilla siempre inhalando), culo partido en varias secciones por el maldito body noventero y no has conseguido estirar la pierna en ningún momento así que ninguna foto es válida para poner ni siquiera un stories en Instagram avisando a la gente de que estás de «shooting» (palabra en inglés usada para hacer saber que te estás haciendo selfies que luego vas a retocar para mostrar una realidad distorsionada con el fin de que alguien, al menos una persona en el globo terráqueo, te pueda tener envidia y todo el pifostio de bodys, calentadores horteras y Photoshop haya valido la pena).

Pero no. Al final, te has vestido y maquillado (¡!) para hacer yoga, con ropa que ni siquiera te pones para practicar normalmente. Puede que hayas calentado incluso, has puesto patas arribas la habitación para que parezca más minimalista y menos mangaporhombrista. Has pedido la mañana en el trabajo porque a esa hora hay mejor luz, para tener una buena foto para fardar.  Y al final te has quedado sin posts, sin likes y con un montón de moratones, unos cuantos músculos al borde de la lesión y la autoestima por los suelos. ¡Y aún encima te toca recoger la habitación y volver a trabajar! ¡Toma ya!

Y luego siempre hay algún tonto bienintencionado que te dice «¿has probado a hacerte un canal en YouTube? ¡te pagan!» Mira la que he liado para una foto, ¡imagínate lo que puede pasar con un video!

Om Shanti Shanti Requeteshanti
Julia

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10 comentarios en “Expectativa vs. realidad en yoga

  1. Me parto!! jajajajajaja… el jueves pasado en mi clase de Yoga, hicieron (yo por primera vez) invertidas… que todo el mundo debía saber qué era… y yo parecía una «fumada»… porque no tenía ni idea… ay si mi alma lo sabe!! casi cincuentona, con algún kilo de más… resultado: todo el viernes mala !! porque además antes de meterme en clase… se me ocurrió, muy naturista yo, tomarme un zumo de naranza natural… pues claro, colicazo al canto… mi cerebro en mis pies, y mi estómago a saber dónde !! Gracias por tus posts.. me hacen mi ignorancia y mi «patosidad», más llevaderas… pero no renunciaré… jajaja

    1. Madre mía, Blanca, vaya situación!! Espero que hoy ya estás mejor jeje muy graciosa tu descripción de la historia jaja unbesazo!

  2. Muy realista Julia tu comentario sobre intentos y divertido, pasan tantas cosas hasta que nos podemos alinear con nuestro verdadero propósito, a pensar desde la abundancia y reírse del mono. Saludos desde Buenos Aires.

  3. ¡¡Me parto contigo Julia!!
    Como lo narras es tan fácil imaginarlo que si alguna vez se me pasara por la cabeza hacerme un selfie con alguna postura, no podré porque se lo que sucederá…. ¡Jajajajajajaj!
    ¡¡Qué «tengás» una buena estancia en la maravillosa Buenos Aires querida!!
    Besazo de gigante!

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