3 claves para ganar equilibrio en yoga

Ganar equilibrio y volar sobre tu esterilla para una mayor paz mental

¿Para qué queremos equilibrarnos sobre los brazos, las piernas o miembros inverosímiles del cuerpo? ¿Sirve realmente de algo? Resulta que sí. Las posturas de equilibrio favorecen la sensación de levitación o de «volar», por lo que se consiguen sensaciones de calma, serenidad y paz. Una práctica regular de yoga te hará conseguir posturas de equilibrio que jamás imaginaste y estados de conciencia que despiertan la sensación de flotar mientras haces estas posturas. ¿Pero cómo se hace eso? Equilibrarte en una postura no consiste en «caer en el punto de equilibrio». Estos son los elementos básicos:

1.Sin estabilidad no hay paraíso.

Necesitamos ser edificios de hormigón y dejar de ser sacos de patatas. Y eso es lo que sucede cuando los músculos que tienen que trabajar en una postura no reciben la orden del cerebro de activarse. Esto sucede por desconocimiento (princignorantes a mucha honra) o porque no estamos acostumbrados (de ahí que necesites tener una práctica estable y continuada, ya que lleva tiempo que el cerebro reciba esa señal y obedezca).

2. All you need is to breathe.

La respiración juega un papel absolutamente fundamental y, again, la gente se la pasa por obturador del mulabandha. Estamos tan encerrizados en conseguir el equilibrio que tendemos a apretar los dientes y a aguantar la respiración. Relajar la mandíbula, el entrecejo y respirar es clave. Entrar a una postura de equilibrio inhalando o exhalando es cuestión de gustos y técnicas, pero mantener una respiración fluida y consciente es absolutamente necesario para que nuestros músculos reciban oxígeno y puedan mantener la postura sin debilitarse o aflojarse.

3. Si un edificio no está bien construido, se cae. Si una postura no está bien alineada, se desarma.

Cuando te expliquen una postura de equilibrio, fíjate en el profesor como si fuera un edificio. Observa dónde está la base de la postura y dónde se van colocando el resto de articulaciones sobre esa base. Así sabrás dónde y cómo colocar tu cuerpo. Sin esa base y estructura arquitectónica no podremos construir una postura de equilibrio. Es como si intentáramos construir una mesa con las patas desalineadas: probablemente no se sostendría. El alineamiento es innegociable.

Tu cuerpo puede hacer todo lo que te imaginas y más. Pero tienes que practicar regularmente. Como bien reza la viñeta de este post, es necesario darle tiempo al cuerpo. Hacer lo necesario durante el tiempo necesario. Es increíble cómo pequeñas acciones yóguicas diarias de asanas pueden transformar un cuerpo-escombro en un cuerpo fuerte, flexible y equilibrado con capacidad de «volar», flotar, estabilizarse y activarse cuando tiene que hacerlo. ¿Te apetece ahora tener una práctica constante?… ¡Ya lo sabía yo!

Aquí tienes dos recomendaciones:

  1. Leer mi libro, El hábito hace al yogui, para conocer los secretos de una práctica constante sin esfuerzos ni sacrificios. Puedes descargar y leer las primeras páginas gratis aquí.
  2. Hacer mi serie online de equilibrios de brazos donde aprenderás las bases del equilibrio sobre las manos a través de 5 clases dedicadas a posturas como el cuervo y sus variantes. También en mi escuela online de Patreon tienes clases dedicadas al equilibrio de sobre los pies, explicaciones sobre pada bandha, … ¡y mucho más!

Si quieres probar antes mi método de enseñanza te propongo hacer la primera clase de la serie de cuervo que encontrarás en mi canal de Youtube.

¡Espero que te haya gustado este post y la clase! Cuéntame tus impresiones en comentarios 🙂

Om shanti shanti requeteshanti
Julia

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