Una impostora en clase de yoga
El otro día fui a una clase de yoga y, cosas del destino, estaba rodeada de antiguas alumnas mías.
Y no de cualquier tipo de alumnas: de las más flexibles, de esas que hacen posturas imposibles mientras tú aún estás colocándote la esterilla. Y ahí, en mitad de la clase, me sorprendió un pensamiento tan rápido como incómodo:
“¿Y si no valgo como profesora de yoga?” Sí, después de tantos años dando clases, mi mente se dejó llevar por la comparación.
Me vi a mí misma sintiéndome menos por no tener tanta flexibilidad como ellas.
Y de paso, un pensamiento aún más absurdo:
“Si ahora estoy haciendo el ridículo, entonces… ¿lo he estado haciendo todos estos años?”Por suerte, otro pensamiento más sabio (y más yogui) vino al rescate:
“¿Qué importa lo que podamos hacer con el cuerpo? Ser profesora de yoga no es ser acróbata. Es saber transmitir la esencia del yoga. Punto.”
A veces se me olvida. A veces tengo que volver a recordarlo. Y por eso escribí Más vale yoga que nunca: para que ninguna de nosotras olvide lo básico.
Lo esencial.
Porque practicar yoga (o enseñarlo) no te libra de caer en el ego. El ego es lo último que conseguimos dominar… y muchas veces ni eso. Incluso los yoguis más avanzados mueren aún siendo esclavos del ego.
Pero la buena noticia es que estamos aquí para disfrutar del proceso, no para ser perfectas.Así que si alguna vez te has sentido menos por no llegar a una postura, por compararte, por sentirte “impostora” en tu práctica… te entiendo.
Y por eso te recomiendo mis libros: para que puedas reírte un poco de todo eso… y reconectar con lo que de verdad importa.
MÁS VALE YOGA QUE NUNCA para tener el ego bajo control.
Reseñas libro Más vale yoga que nunca
Om shanti shanti requeteshanti
Julia


