Hacer un descanso en el trabajo para hacer yoga
Hace unos años, mientras trabajaba en la recepción un centro de yoga en Londres, empecé a notar que a las pocas horas mi cuerpo se desmoronaba.
No era sueño ni hambre.
Era agotamiento corporal de tanto estar sentada, encorvada sobre el teclado, con la mandíbula apretada y los hombros en las orejas.Un día, sin pensarlo mucho, me levanté y me fui al baño. No por una urgencia fisiológica, sino porque necesitaba estirarme.
Cerré la puerta, me apoyé en la pared e hice una torsión suave, luego un estiramiento lateral, respiré hondo, y por primera vez en la mañana… sentí alivio. No era el lugar más bonito ni el más inspirador, pero era lo que había. Y funcionó.
Con el tiempo, convertí esos cinco minutos en un pequeño ritual (a veces ni siquiera me iba al baño y lo hacía ahí en. medio de la recepción… total, era un centro de yoga, ¿no?). Me ayudaba a resetear, soltar tensión y volver al escritorio con la mente un poco más clara.
No hacía nada llamativo, solo movimientos simples que no necesitaban esterilla ni ropa especial. Y es que muchas veces no se trata de tener el espacio ideal, sino de tener la voluntad de parar. Aunque sea en el baño.
Aunque sea por cinco minutos. Si tú también te encuentras en ese punto del día en el que el cuerpo pide auxilio, he preparado una colección de 5 clases exprés llamada “Yoga Break”.
Están pensadas justo para eso: pausas pequeñas, con grandes beneficios, que puedes hacer en cualquier rincón tranquilo y sin necesidad de cambiarte de ropa.
YOGA BREAK en la ESCUELA ONLINE
No hacen falta posturas complicadas ni una vela aromática. Solo parar, respirar y moverse un poco. Créeme, tu espalda (y tu mente) te lo agradecerán
Om shanti shanti requeteshanti
Julia

