4 claves para decidir si hacer esa formación en yoga

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En un mundo informatizado donde todos, incluso los yoguis, saben más de marketing que de yoga, son muchos los estímulos en forma de impresionantes fotografías de yoga que ofrecen formaciones la mar de atractivas. Sus precios suelen resultarnos descomunales o caros tirando a no-sé-qué-riñón-dar-si-el-derecho-o-el-izquierdo. Por eso decidir si lo hacemos o no cuesta más de un dolor de Ajna chakra.

A veces vemos anunciado en las redes que Swami Superguaynanda o Peter of the Sticks Yoga (Perico de los Palotes Yoga) viene desde tierras lejanas a nuestra ciudad a dar un taller de cómo colocar las cejas durante la meditación. Y, claro, nos parece súper interesante y necesario ya que, si quieres sobrevivir en el cada vez más competitivo mundo del yoga, tienes que especializarte. Y como aún no hay ningún yogi especializado en cejas en España, habrá que hacer ese taller y convertirse en experto para luego forrarse. Ya te ves disfrutando de tus clases, con dinero en los bolsillos y tus alumnos con sus cejas bien coladas en la esterilla. Pero, ¿realmente es necesario? ¿son mejores estos profesores que los que llevan años practicando y enseñando y cuyo plan de marketing ha sido dejar que el boca a oreja hable por ellos?

Dejando esas últimas cuestiones para otro post, vamos a ver ahora mis claves para aprender a tomar una decisión sana y razonada a la hora de elegir formaciones:

1) Comprueba que puedes pagar a tocateja. Lo primero que necesitas es asegurarte de que dispones de líquido para pagarte la formación. Si tienes que endeudarte para ver a Peter of the Sticks, anula. Las deudas nos roban tranquilidad y solo añaden más alboroto mental al que ya tenemos. Si dispones de poco dinero, valora entonces el resto de puntos enumerados más abajo. Y si te sobra, ¿para qué estás leyendo este post?

2) Pregúntate si verdad necesitas formarte en ese tema urgentemente. Repasa la formación que  ya tienes y haz una lista de asuntos que hacen que tu enseñanza y práctica se te quede coja. A veces pensamos que tenemos que hacer sí o sí una formación porque el profesor nos gusta pero en realidad no urge tanto aprender de anatomía como de ajustes, de secuencias, o de filosofía. Pregúntate:  “¿sobre qué tema estoy más verde?” Y prioriza.

3) Asegúrate de que ese profesor sabe realmente del tema. Hay profesores de yoga que son más celebrities que profes  y realmente saben más de posar que de enseñar. Otros simplemente son expertos en asanas porque genéticamente han nacido para realizar esas posturas pero no entienden la técnica. Otros se la saben pero no la quieren compartir abiertamente. Intenta hacer una clase normal con ellos antes (preferiblemente presencial ya que en el mundo online todos somos más listos, más guapos y menos espontáneos), te saldrá más barato y te dará una idea del valor que te va a aportar. Comprueba que saben explicar más que demostrar, que comparten sus conocimientos y la técnica, que puedes aplicar sus enseñanzas y que realmente puedes sacar provecho de ello.

4) Estudia otras oportunidades de probar ese profesor a corto plazo y sopesa. Si realmente sabes que es bueno y te interesa, pero de verdad estás fatal de dinero y no quieres endeudarte, pregúntate cuándo será la próxima vez que tendrás la oportunidad de aprender de él y en qué condiciones. Si Peter of the Sticks se acerca ya a los 113 años quizá es mejor endeudarse y hacer su taller antes de que perezca y sea demasiado tarde. O si aún es joven pero no suele viajar o dar talleres en tu zona y tú tampoco te puedes permitir moverte, igual también merece hacer cálculos y pedir un favor. Pero si lo tienes capuzado en tu ciudad como mínimo cada año, no seas María Ansias y ahorra primero. Aprovecharás más esa formación si tienes la mente en calma.

¿Se te ocurre alguna más? Anímate a dejarme un comentario más abajo 🙂

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13 comentarios en “4 claves para decidir si hacer esa formación en yoga

  1. Perdona Julia, Cuelgo de nuevo el comentario porque lo escribí del tirón y tenía gazapos. Si te es posible borra el primero.

    Hola Julia,
    ¡¡ Al fin dejo el comentario!!

    Me he dado cuenta de que me surgían tantos temas que tendré que dejar para otras entradas o escribir un artículo al respecto.

    Respecto al dinero y los cursos veo dos temas importantes:

    1) Se está convirtiendo en un negocio muy rentable, para algunos claro. Quiero decir, no me refiero a tus talleres, pero sí me refiero a Formaciones que no dan lo que promete el temario para que luego tengas que engancharte a los cursos de postgrado (: o) o especializaciones varias que se sacan de la manga. Al final resulta que habrá que hacer infinitos talleres porque infinitas son las posibilidades que te puedes encontrar como profesor… alumnos con fibromialgia…hala pues venga Taller de yoga para fibromialgia… alumnos con diabetes, pues venga, Taller de yoga para Diabéticos ..Es absurdo. No hay dinero suficiente para tanta formación y tanta patología como te puedes encontrar como profesora. Yo doy clases en polideportivos, y el batiburrillo de alumnos es impresionante (porque encima el yoga es siempre la última actividad a tener en cuenta, siempre dan prioridad y ventajas al Zumba, Pilates…etc.):
    En la misma clase (ya que no consigo que me hagan grupos) me encuentro con tercera edad, embarazadas, alumnos con lesiones gordas, alumnos con enfermedades y/o procesos varios físicos y mentales, alumnos “normales”, alumnos de edades varias… Tengo que tirar de sentido común (el menos común de los sentidos), conocimientos, libros (que hay muchos y buenos y el aprendizaje que me proporcionan los propios alumnos para diseñar unas clases para todos y con las variaciones que sean necesarias y los apoyos que hagan falta, pero no voy a estar haciendo talleres a destajo. En algún momento tendremos que confiar en nosotros, en nuestra sabiduría interna e intuición. Si no, l@s list@s se aprovechan de nuestra inseguridad para calzarnos cursos y arruinarnos. Está claro que en yoga lo que da pasta son las formaciones, por eso hay tantas y cada día sale alguna nueva, como no, avalada por la Yoga Alliance y patatín patatán. Aquí también entra lo de la titulitis, como si tener más títulos, diplomas y certificados te fuera a hacer mejor profesora. Y también es importante no olvidar que no somos médicos, ni fisios, ni psiquiatras, ni psicólogos…que somos Profesores de yoga punto. No podemos cargar con tanta responsabilidad como estamos cargando…y hay que tener en cuenta, que el yoga es también enseñar a los alumnos a retomar la relación con su cuerpo y hacerse responsables de él, no depender de nosotros forever. Sinceramente creo que un buen profesor es el que consigue que sus alumnos no dependan de él (pasados los meses o años necesarios para aprender claro), el que consigue que conecten con su maestro interior y sean capaces de aprender en las posturas de sí mismos y practicar desde el respeto y amor al cuerpo.

    2) A raíz de lo que menciono arriba, la gran oferta de cursos, talleres y demás, observo una especie de adicción a los cursos. Es como la gente que se empieza a operar por temas de estética y luego ya no puede parar, porque nunca va a ser suficiente y nunca se van a ver bellos como el ideal que tienen metido en la cabeza… Pues aquí es lo mismo, nunca nos parece que sepamos lo suficiente, ni que seamos buenos profesores, y hacemos cursos compulsivamente. No sé, creo que hay un problema con esto.

    Para otro día y otra de tus maravillosas entradas dejo lo del postureo ( madre mía no pueden ser las fotos de posturas muy buenas pero poco espectaculares como Pachimottanasana sino que tiene que ser siempre lo circense… y si puede ser al borde de un acantilado o precipicio…), o no se puede mostrar que un@ es practicante y profesora pero no tiene por qué hacer todas absolutamente todas las posturas, no digo ya perfectas sino que no hay que hacer todas ya que una tiene sus limitaciones como todo el mundo y parece que no tenemos mostrar vulnerabilidad o reconocer que no lo sabemos todo… no sé… va en contra total de mis principios esa actitud.

    Y también para otro día dejo la práctica compulsiva del yoga… o Yoguexia…. habrá que inventarse un término. Como si hacer más y más fuera mejor… a menudo lleva a lesiones a parte de que indica algún tipo de carencia emocional o del tipo que sea, igual que lo indican la bulimia, anorexia. Etc.

    Bueno perdona el rollo Julia, pero es que leo tus post y por primera vez al fin, leo algo que llevo tiempo reflexionando y que parece que nadie se atreve a expresar.

    Un abrazo

    Namaste

    Rosana

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    1. Hola Rosana:
      Gracias por explayarte en dar tu opinión, sobre todo después de que se te borrara.
      Estoy de acuerdo contigo en que hay demasiadas formaciones que no imparten lo prometido para que sigas gastandote el dinero en ellos. Creo, además, que ciertas enseñanzas deberían de ser más accesibles. Sobre todo porque juegas con la salud de las personas. No veo mal, sin embargo, que haya tanta oferta y tan variada. Como digo en el post, vamos a acabar haciendo formaciones hasta de cómo colocar las cejas en padmasana. Y lo veo bien, lo que no veo justo es que cobren una millonada por eso, aunque debamos de apreciar y pagar la experiencia y el tiempo de otros no es justo excederse en los precios. En yoga, desgraciadamente hay un desbarajuste en la relación calidad precio: las clases, en general, son super baratas y las formaciones excesivamente caras.
      En cuanto a la adicción a los cursos, es cierto. En relación a esto debemos de trabajar la contención pero, sobre todo, en la confianza en uno mismo. Creo que las formaciones son muy necesarias, pero si tienes una autopractica consolidada la confianza y el aprendizaje es tal, que no necesitarías la aceptación de nadie, ni siquiera la homologación de la yoga alliance para impartir tus clases y talleres con la seguridad de que vas a aportar valor.
      Nunca había oído el término yoguexia, me ha hecho mucha gracia y estoy contigo, se ha convertido en una obsesión para algunos…
      Gracias de nuevo por tu aportación Rosana. Un placer leerte.
      Saludos.
      Julia

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  2. Hola Julia,

    Gracias por responder. Me ha gustado mucho la reflexión sobre lo caras que son las formaciones (y en las on line es excesivo el precio respecto a la menor inversión que supone para quien lo da) respecto a lo poco que ganamos por clase (es tema para una entrada junto con la suposición de algun@s de que por ser profesor de yoga no nos tienen que importar el dinero y hay que vivir del aire– ;)) :d

    No se me había ocurrido y es un tema muy interesante y algo que se podría reivindicar. Yo también creo que es bueno que haya variedad, para poder encontrar los yogas con los que vibramos. A veces hasta puede pasar que la vida nos lleve a enseñar un yoga que no teníamos en mente enseñar ni practicar. .)

    Un abrazo

    Rosana

    PD Podrías animarte a publicar un libro con tus viñetas, como Mafalda pero con el yoga

    Me gusta

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