Cómo aprenderse los chakras fácilmente

humor, yoga

Chakras YoguineandoT

Seguramente el sánscrito no sea tu primera lengua así que no es de extrañar que encuentres cierta dificultad en aprenderte el nombre de las posturas en yoga o de los chakras.

Hace poco decidí que mi aprendizaje como yoguini sería mucho más provechoso si empezaba a ponerle empeño a esta lengua y pensé en que era necesario encontrar una forma lo menos dolorosa posible para aprendérmelos. En seguida deseché la idea de memorizarlos a la fuerza, porque además de ser una manera poco fructífera, es muy fácil que acabes tomándole manía al yoga o a los chakras, cuanto menos. Así que decidí probar con el método de la asociación, ¿a qué palabra en español se parecen estos nombres? Y así salieron los resultados que presentaré a continuación. Recuerda que los chakras comienzan de abajo a arriba, aunque estoy segura de que la viñeta la habrás leído de arriba abajo (yo también lo hago).

Yoguineando, aprendiendo a ser principiante en yoga

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Todos hemos sido principiantes en algo alguna vez. Conocemos esas primeras sensaciones de cosquilleo en el estómago al empezar algo nuevo que crees que te puede gustar. Esa inyección de motivación pero también las etapas siguientes de estancamiento y abatimiento al no cumplir con las expectativas que nosotros mismos nos imponemos. El yoga, a pesar de su esencia puramente anticompetitiva, también nos hace pasar por cada una de estas etapas.

Cuando te hablan del yoga sin haberlo probado, despierta tu curiosidad, te preguntas si llegará a engancharte o será una de esas cosas que están de moda y que acabas dejando… Con entusiasmo e ilusión comienzas a practicar permitiéndote errores y meteduras de pata porque, al fin y al cabo, eres principiante. Y esa seguridad al permitirnos hacer las cosas mal al principio son las que nos hacen brillar y sobrepasar nuestras expectativas, pero lo disfrazamos de “suerte del principiante”. Es entonces cuando empezamos a tomárnoslo en serio, porque ya nos hemos enganchado, ya nos hemos convencido de que podemos ser buenos en algo. Este es el momento en el que deja de ser divertido. La autoexigencia sube y con ello las posibilidades de fracasar con nosotros mismos. Entonces oleadas de sentimientos negativos acuden a nuestra cabeza al mínimo tropiezo: inseguridad “no eres tan bueno como creías”, frustración “con lo bien que ibas…”, tristeza “esto no es lo tuyo”, miedo “nunca serás bueno en nada…”.