El primer reto de yoga real y accesible #disfrutayoguineando

Salud, yoga

yoga flexibilidad YoguineandoT

¿Cuántas veces has leído en las redes sociales “yoga is not about flexibility” pero resulta que la persona que sale en la foto se dobla más que un chicle masticao? ¿No has pensado nunca lo injusto que resulta para el yoga que se venda esa imagen de perfección y belleza aunque se predique lo contrario?

Así anuncié el primer reto Yoguineando que tuvo lugar hace unas semanas. Es un reto cuyo objetivo era demostrar, en Instagram, la red social de postureo por excelencia, que los yoguis no somos seres invertebrados en busca de la aceptación ajena.

Reto Instagram por un yoga sin postureo

humor, posturas de yoga, Salud, yoga

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¿Cuántas veces has leído en las redes sociales «yoga is not about flexibility» pero resulta que la persona que sale en la foto se dobla más que un chicle masticao? ¿No has pensado nunca lo injusto que resulta para el yoga que se venda esa imagen de perfección y belleza aunque se predique lo contrario?

Yoguineando, aprendiendo a ser principiante en yoga

estilos de yoga, humor, posturas de yoga

Todos hemos sido principiantes en algo alguna vez. Conocemos esas primeras sensaciones de cosquilleo en el estómago al empezar algo nuevo que crees que te puede gustar. Esa inyección de motivación pero también las etapas siguientes de estancamiento y abatimiento al no cumplir con las expectativas que nosotros mismos nos imponemos. El yoga, a pesar de su esencia puramente anticompetitiva, también nos hace pasar por cada una de estas etapas.

Cuando te hablan del yoga sin haberlo probado, despierta tu curiosidad, te preguntas si llegará a engancharte o será una de esas cosas que están de moda y que acabas dejando… Con entusiasmo e ilusión comienzas a practicar permitiéndote errores y meteduras de pata porque, al fin y al cabo, eres principiante. Y esa seguridad al permitirnos hacer las cosas mal al principio son las que nos hacen brillar y sobrepasar nuestras expectativas, pero lo disfrazamos de “suerte del principiante”. Es entonces cuando empezamos a tomárnoslo en serio, porque ya nos hemos enganchado, ya nos hemos convencido de que podemos ser buenos en algo. Este es el momento en el que deja de ser divertido. La autoexigencia sube y con ello las posibilidades de fracasar con nosotros mismos. Entonces oleadas de sentimientos negativos acuden a nuestra cabeza al mínimo tropiezo: inseguridad “no eres tan bueno como creías”, frustración “con lo bien que ibas…”, tristeza “esto no es lo tuyo”, miedo “nunca serás bueno en nada…”.