3 tips que me ayudan a hacer BIEN trikonasana o la postura del triángulo

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Trikonasana o la postura del triángulo se practica casi siempre en las clases de yoga. Es una postura muy básica que todos deberían de conocer. Pero es muy fácil lesionarse en ella o sentirse muy incómodo.

¿Cuáles son los tips que yo te daría para hacerla correctamente y sentirte a gusto? Aquí te los cuento:

1.Enraizar los pies por igual

Empujar con los pies contra el suelo o, lo que es lo mismo, ocuparte de distribuir muy bien el peso sobre los dos pies te dará estabilidad en la postura y te ayudará definitivamente con el equilibrio. Será un enraizamiento poderoso para tu primer chakra, muladhara chakra.

2.Apuntar con el cóccix hacia el talón de atrás

En trikonasana tendemos a dejar el culo hacia afuera como si la cosa no fuera con él. Esto puede influir negativamente sobre la lumbar. Pero es que también se nota en el equilibrio (cuesta más ya que tienes dos prominentes gajos inclinándose hacia otro lado). Y además, no aprovecha todos los beneficios de la postura ya que cuando apuntamos con el cóccix hacia el talón de atrás, provocamos un movimiento llamado retroversión de pelvis que activa automáticamente nuestro ombligo, cambia la posición de las caderas y, por lo tanto, notamos un mayor estiramiento en el costado que es una de las zonas que más se trabajan en esta postura.

3.No apoyar peso sobre la pierna de delante

El isquiotibial delantero y la rodilla son los grandes perjudicados en trikonasana o la postura del triángulo. Los pobrecicos míos reciben un estiramiento muy intenso a la par que se les pone kilos y kilos encima. Mi consejo aquí es que la mano que va hacia esa pierna se coloque a) sobre un bloque b) con el dorso de la mano en contacto con la cara interna de la pierna SIN apoyar peso. Si colocas la mano encima de la espinilla o la tibia, puedes hacerlo, pero trata de no usar esa pierna de apoyo sino solo de ayuda para el equilibrio. Es decir, pongas donde ponas la mano, por favor, no vuelques todo tu peso sobre ella. Esto forzaría la articulación de la rodilla y la extensión del isquiotibial.

Lo que a mí me ayuda en todo momento durante la postura de trikonasana o el triángulo es imaginar que estoy entre dos cristales que me impiden moverme (uno en contacto con mi espalda y otro en contacto con mi pecho) y sobre un suelo de galleta que no se debo romper. Las paredes de cristal te permiten alargar los costados y la columna mientras que el suelo de galleta fomenta el enraizamiento y la distribución por igual sobre los dos pies.


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Julia

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