Cómo saber cuánto tiempo mantener una postura

Ya llevarás un tiempo (poco o mucho) practicando y te habrás dado cuenta de que en numerosas ocasiones aguantamos en una postura de yoga más tiempo del que nos gustaría. Es posible que incluso te parezcas a la chica de la viñeta y, mientras la profesora te da indicaciones, tú estás sudando, temblando y a veces a punto de caerte redonda al suelo.

Pues bien, mantener mucho tiempo las posturas tiene sus beneficios pero también corremos un riesgo muy grande dependiendo de la situación.

Me explico.

Si tú estás en una postura donde sientes el estiramiento, la activación, la fuerza o el equilibrio y sientes que, aunque te cuesta, puedes hacerlo, entonces estás poniendo a tu cuerpo en un aprieto sano. Estás explorando tus límites y superándolos con respeto hacia ti mismo.

Pero si te encuentras en una posición donde sí, sientes el estiramiento, la activación y blablabla pero hasta tal punto que también sientes tu vida pasar por delante de tus chakras. Piensas que tus endebles miembros te van a fallar y te vas a desmayar o que alguna fibra de un músculo indeterminado va a romperse cual tejido de bikini viejo, la respiración te falta y suplicas al Señor y a todos los Santos que el tiempo pase más rápido. Pues bien, aquí estas atentando contra su salud y estás haciendo yoga para nada. No solo tu cuerpo está en peligro por lesión inminente, también tu sistema nervioso está flipándolo así que reacciona con una fiesta de hormonas cortisol y salta la alarma roja. Eso no es yoga. Así no vale la pena aguantar ninguna postura ni siquiera por 2 segundos.

El problema de las clases de yoga dinámico es que estamos como en la segunda situación todo el tiempo, pero como las posturas se suceden rápidamente, no nos damos ni cuenta de que vamos como yogui sin cabeza de una postura a otra. Mientras que en las sesiones de yoga más calmadito también nos metemos en la situación número dos, pero pensamos que es normal, que el yoga se siente así. Pero no.

Entonces, lo importante aquí es que sepas que el tiempo para mantener una postura no es tan importante para obtener sus beneficios sino cómo mantengamos esa postura.

Así que cada vez que te preguntes cuánto tiempo tienes que aguantar en esta posición, reformula la pregunta y cámbialo por CÓMO y después añádele el tiempo que te apetezca (si le añades mucho tiempo asegúrate de que sea de forma progresiva y que no sea una salvajada tampoco: no te pongas en uttanasana 20 min, por favor).

«Vale, Julia, cuéntame ahora cómo tengo que mantener la postura para que sea saludable y pueda obtener los beneficios de la asana«.

El principio del yoga en las posturas es sthira sukham asanam que viene a decir que tienes que encontrar en la posición ese equilibrio entre penar cual mártir y descansar tan cómodo como en sofasana. Lo llaman el principio de ligereza y aplomo, para ser más exactos. Pero vamos, quiere decir básicamente que tienes que encontrarte cómodo en la postura pero no tanto como para quedarte durmiendo y que siempre tiene que haber un mínimo de esfuerzo porque si no es como no hacer nada.

¿Y cómo sé si estoy penando o estoy demasiado cómodo?

Por la respiración.

En yoga, para saber cómo y por cuánto tiempo mantener las posturas, nos servimos de nuestra respiración. Ella es nuestra guía.

Si cuando estás en una postura tu respiración se acelera, se entrecorta, no parece ser suficiente y comienzan los pensamientos de «a ver cuándo salimos de aquí», es posible que te hayas metido demasiado profundo en ella, estés en una variante demasiado avanzada y necesites rectificar. En ese momento busca retroceder, encontrar una opción más accesible para tu cuerpo y tu respiración. La habrás encontrado cuando tu respiración se haya vuelto más fluida, más constante y profunda.

Si se vuelve tan profunda que hasta te da por bostezar o podrías quedarte durmiendo en esa posición, ¡entonces es una postura demasiado fácil! Está bien quedarse ahí si es la postura de meditación o si ese día tus pretensiones son simplemente disfrutar de tu práctica. Pero, por lo general, queremos un poco más de intensidad.

Entonces, lo ideal es encontrar un punto, una variante o una posición dentro de la postura donde sentimos dónde está el estiramiento, somos capaces de saber más o menos qué músculos están más activos y cuáles más relajados (no hace falta ponerles nombres y apellidos, solo la zona) y mientras tanto podemos respirar fluida y conscientemente. En este momento, disfrutamos de la postura. Y, si con las respiraciones y el paso de los segundos y minutos se vuelve demasiado placentera podemos añadirle un poquito de intensidad para hacerla más retadora pero sin penar. Si, por el contrario, esa comodidad inicial, con el tiempo, se vuelve intensa y algo incómoda podemos continuar un poquito más (¡pero poco!) o salir de la postura.

El nivel de sensación (cosica, molestia o dolor) nos dirá cuándo hay que salir de la postura o si hay que modificarla.

Si notas cierta intensidad, aguantable e incluso disfrutable, sigue en la postura (y respira conscientemente). Si hay molestia (bien porque llevas mucho tiempo en la postura o porque te has metido demasiado profundo) entonces podemos permanecer un poquito más si sentimos que nuestro cuerpo puede con este pequeño reto, podemos cambiar de variante para reducir el desafío o podemos salir de la postura. Sin embargo, cuando sientas dolor es que te has pasado 3 pueblos y tienes que salir corriendo aunque derrapes.

Como ves, lo importante no es el tiempo, sino la sensación que nos produzca una postura. Al determinar el nivel de sensación que sentimos y compararlo con el nivel al que queremos llegar, podemos jugar con meternos más o menos profundo en la postura y el tiempo que queremos mantenerla.

Por lo tanto, los factores que tienes que tener en cuenta para mantener una postura de forma sana y segura son:

  • La profundidad en la postura
  • La sensación del estiramiento o activación muscular
  • La respiración

En una sesión de yoga en casa, es fácil reajustarse y escucharse, tanto si la sesión la has creado tú, como si es a través de un dispositivo con una clase online (¡prueba mis clases en directo a través de ZOOM!). Sin embargo, en una clase de yoga presencial estamos tan atentos en escuchar a nuestro/a profesor/a que nos es complicado realizar esos autoajustes así que, con frecuencia, nos encontramos penando en una postura deseando que llegue el momento de salir, como en la viñeta.

¡PRACTICA CONMIGO!

Por lo tanto, te animo a que trates de hacer de tu práctica un acto consciente, lo hagas como y con quien lo hagas. Siente la libertad de hacer los cambios necesarios en tu cuerpo y alineación siempre que quieras. Y sal de la postura si hace falta, aunque toda la clase esté aguantando estoicamente, ¡no pongas en riesgo tu cuerpo ni tu salud!

Recuerda que, en una sesión de yoga guiada, el profesor es tu guía pero tú eres el jefe. Él o ella no sabe lo que estás sintiendo así que puedes y debes salir de la postura cuando quieras. ¡No dejes que otros tomen decisiones por ti!

Espero que ahora tengas más claro cómo y por cuánto tiempo mantener las posturas. Si te interesa este tema y te gustaría llegar a construir tu propia práctica manteniendo siempre la salud y la integridad de tu cuerpo y mente por encima de todo, te propongo este taller, te va a encantar:

Ahora ya puedes hacer tu práctica más consciente y más segura así que, ¡a yoguinear!

Comparte este post con algún amigo yogui que necesite saber esto.

Om shanti shanti requeteshanti
Julia

P.D.: Recuerda que en mi canal de Youtube tienes muchas clases gratuitas adaptadas a tu nivel. También imparto clases online en directo (¡me encantaría conocerte y practicar juntos!) y tengo talleres y manuales con los que divertirte practicando yoga.

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