Reto Instagram por un yoga sin postureo

yoga flexibilidad YoguineandoT
¿Cuántas veces has leído en las redes sociales «yoga is not about flexibility» pero resulta que la persona que sale en la foto se dobla más que un chicle masticao? ¿No has pensado nunca lo injusto que resulta para el yoga que se venda esa imagen de perfección y belleza aunque se predique lo contrario?

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Todo lo que necesitas saber sobre savasana

por una savasana digna YoguineandoT

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Cómo no herniarse haciendo uttanasana o la pinza

Uttanasana YoguineandoT

Uttanasana o la postura de la pinza de pie es una postura que se utiliza tanto en yoga que más nos vale hacerla bien para no desriñonarnos, especialmente si eres una persona con la flexibilidad de una tabla de planchar.

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Apretar o no los glúteos, esa es la cuestión

«En las extensiones de espalda activa los glúteos»
«No, relájalos»
«No, aprieta bien fuerte»
¡Pónganse de acuerdo, señores profesores!

Durante mis años de sadhaka o practicante, me he dado cuenta de que la mayoría de los profesores te dan instrucciones para realizar una postura (y en muchas de ellas inciden mucho y continuamente) pero nunca te explican por qué o por qué no se hace esto o lo otro. En concreto, he tenido muchos profesores que han enfatizado mucho sobre la activación de los glúteos en bhujangasana o la postura de la cobra y otros resaltaban la importancia de relajarlos al máximo. Los pocos que daban una explicación al respecto comentaban que era para no dañar la espalda baja. ¿Pero por qué y en qué medida apretar o relajar los glúteos va a prevenir o desencadenar problemas en la zona lumbar?

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Ajustes que gustan, ajustes que desajustan: cómo corregir en yoga

collage ajustes YoguineandoT

El tema de los ajustes es muy controvertido en yoga, no sólo por la forma de llevarlos a cabo, sino también el por qué. Muchos son los que opinan que ajustar da lugar a más lesiones que a progresos, no obstante, la mayor parte de los profesores los realiza en sus clases. La cuestión hoy es cómo ejecutarlos para no despertar reacciones indeseadas en nuestros alumnos. Soy de las que les encanta que en yoga el profesor se ocupe de ajustar más que de demostrar. Pero es importante controlar la intensidad del «tocamiento». A continuación encontrarás unas cuantas claves:

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Yoguineando, aprendiendo a ser principiante en yoga

Todos hemos sido principiantes en algo alguna vez. Conocemos esas primeras sensaciones de cosquilleo en el estómago al empezar algo nuevo que crees que te puede gustar. Esa inyección de motivación pero también las etapas siguientes de estancamiento y abatimiento al no cumplir con las expectativas que nosotros mismos nos imponemos. El yoga, a pesar de su esencia puramente anticompetitiva, también nos hace pasar por cada una de estas etapas.

Cuando te hablan del yoga sin haberlo probado, despierta tu curiosidad, te preguntas si llegará a engancharte o será una de esas cosas que están de moda y que acabas dejando… Con entusiasmo e ilusión comienzas a practicar permitiéndote errores y meteduras de pata porque, al fin y al cabo, eres principiante. Y esa seguridad al permitirnos hacer las cosas mal al principio son las que nos hacen brillar y sobrepasar nuestras expectativas, pero lo disfrazamos de “suerte del principiante”. Es entonces cuando empezamos a tomárnoslo en serio, porque ya nos hemos enganchado, ya nos hemos convencido de que podemos ser buenos en algo. Este es el momento en el que deja de ser divertido. La autoexigencia sube y con ello las posibilidades de fracasar con nosotros mismos. Entonces oleadas de sentimientos negativos acuden a nuestra cabeza al mínimo tropiezo: inseguridad “no eres tan bueno como creías”, frustración “con lo bien que ibas…”, tristeza “esto no es lo tuyo”, miedo “nunca serás bueno en nada…”.

En el tiempo que llevo trabajando en el yoga, me he encontrado con todo tipo de principiantes. Aquellos que aceptan como verdadero cualquier palabra que diga el profesor, aquellos que dudan de todo, que no se enteran de nada y no vuelven nunca más. De todos estos, los primeros llegan a la recepción casi disculpándose por venir, “perdona, nunca he probado yoga, ¿crees que puedo hacer esta clase o será muy difícil?” “habrá más hombres a parte de mí, ¿no?” “¿el resto de estudiantes son más jóvenes que yo?”. Los escépticos, por su parte, se aferran al mito de que el yoga es gimnasia para mayores y se meten directamente a una clase avanzada de yoga dinámico y salen escaldados diciendo “¿pero el yoga no era sólo meditación y relajación?”.

Si consigues superar esta etapa, encontrarás un momento de paz al descubrir que realmente has progresado, quizá no tanto como esperabas, pero te has dado cuenta de que estás aprendiendo. Entonces comienza el verdadero camino. Ese camino donde te estarás comparando constantemente con los demás. De esas comparaciones saldrás muchas veces mal parado y, otras recibirás una inyección de autoestima suficientemente grande como para darte un empujón.

A veces no vamos a clase de yoga por no enfrentarnos a nosotros mismos y nuestras limitaciones. Sé valiente, déjate el ego fuera y entra a clase.

Pero ambas situaciones no son siempre justas, ya que somos nosotros los que juzgamos nuestra práctica y seguimos siendo principiantes. O peor aún, dejamos que los demás determinen si somos o no verdaderos yoguis.

No olvidemos que en yoga no tenemos que ser “buenos”, simplemente hay que practicar. Tú pones tus límites y tú decides cuándo llevar tu práctica al siguiente nivel. El objetivo del yoga no es estirarse como un chicle o conseguir levantar a tu tío Antonio de 150 kg para demostrar a la familia lo fuerte que estás. La meta del yoga es ser mejor persona y tener una convivencia feliz contigo mismo y con el resto del mundo.

La mala noticia en yoga, es que serás eternamente estudiante y por mucho tiempo principiante. La buena noticia es que no estás solo.

En Yoguineando pretendemos acompañarte en tu camino de principiante con viñetas de humor. Nuestro objetivo no es sólo el de inspirar sino también el de apoyar al yogui relativizando, ironizando y parodiando el yoga con el fin de que el practicante se identifique con los sentimientos positivos y negativos que conlleva esta disciplina.

Artículo publicado en la revista Proyecto Khalo escrito por Julia Arteaga (Yoguineando).

¿Te gusaría aprender las posturas básicas y tener una autopráctica estable y segura en casa? ¡Hazte con el Manual de Iniciación al Yoga Dinámico! Comprenderás de una vez por todas todo lo que practicas en clase y podrás tener una práctica completa en casa, sabiendo por dónde empezar, cómo seguir y cómo terminar. ¡Pasa ya al siguiente nivel yóguico!

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