Bhramari pranayama o la respiración de la abeja

La respiración de la abeja es muy sencilla de realizar. Debemos de sentarnos cómodamente, en posición de meditación. Con los pulgares tapamos nuestros oídos y posamos el resto de los dedos sobre la cara. Con la boca cerrada cantamos un Om y disfrutamos de las vibraciones que esto provoca en nuestra cabeza. Escuchar desde dentro el sonido de nuestra propia respiración es profundamente restaurativo. Esta práctica calma las emociones, alivia la rabia y la ansiedad porque conecta con nuestras pulsaciones y, por lo tanto, con nuestro propio ser. La práctica regular incrementa la sensación de bienestar.

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