El yoga en las redes sociales: la lucha por la inspiración

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¿QUÉ NOS INSPIRA?
¿Ver fotos de paisajes impresionantes con una postura de yoga avanzada y una frase debajo en inglés diciendo algo así como  “si yo pude, tú puedes” “sé tú mismo, ya eres maravilloso”? Seguramente no, y aún así todos lo seguimos haciendo.

Internet resulta ser la forma más rápida y eficaz para darnos a conocer pero sus algoritmos exigen que pongas por lo menos una foto al día, que interactúes con la gente, que pases horas en las diferentes redes esforzándote por promocionarte. Por el camino encuentras gente maravillosa y descubres cosas interesantes de tu campo. No obstante, se vuelve monótono y de repente descubres patrones que se repiten todo el rato. Estrategias utilizadas por yoga celebrities y adoptadas por yoga practicioners Instagram lovers.

Las fotos para inspirar a la gente siempre son haciendo una postura de yoga, cuanto más avanzada e imposible sea de hacer por la mayor parte de la población sana y atlética del planeta, mejor. En los stories ponemos fotos y videos de cuando practicamos, de cada clase a la que asistimos, de cada workshop o formación que hacemos, de cada instayogui que conocemos. Nuestros seguidores así validarán nuestra aptitud y nuestros conocimientos sobre yoga. Las redes sociales son un curriculum vitae en vivo. Si no lo pones, nunca has hecho ese curso.

En cuanto a los textos, es muy simple. Hay que empezar siempre dando las gracias “me siento muy agradecido…” o  “me siento bendecido…” términos traducidos literalmente del inglés (I feel so grateful, I’m so blessed) lo que indica lo influenciados que estamos por el fenómeno yogigram que empezó en Estados Unidos. “Qué pasada de taller” “Qué ilusión me ha hecho” “He flipado” indican el mismo entusiasmo y agradecimiento  y son frases más españolas, pero son menos instayoguis, no tienen el mismo caché. Si escribes en inglés, llegarás a más gente. Y si escribes en inglés y en español, tienes a todo tu mercado cubierto.

Los yoguis de éxito escriben historias de éxito “Esta es mi foto del antes y el después, por fin, después de mucho trabajo me sale esta asana”. Pero nunca ponen “estoy hasta las narices de intentar esta postura, cómo se resiste la jodía…” porque eso no inspira (y hablar así, vulnera el principio de ahimsa o “no violencia”).  Si la postura no te sale, no subes la foto. Si no lo vemos, no existe. Tienes que haberlo conseguido (y demostrado) para que yo valide tu aptitud mediante un like.

Nos inspiran las fotos bonitas, los amaneceres, las asanas de fuerza y flexibilidad combinadas con un índice alto de peligrosidad. Nos emocionan las citas famosas, que aparezca tu pareja en alguna foto apoyándote, que hayas decidido hacerte vegano o cambiar tu dieta, que las marcas te regalen cosas.

Yo lo llamo “la lucha por la inspiración” y todo el mundo lo hace. Sin querer o queriendo.

Creo que el trabajo más gratificante del mundo es aquel en el que la gente aprecia lo que haces y te agradece directamente el trabajo que estás realizando. Ese es el secreto de las redes sociales: aportamos algo y en seguida recibimos las estadísticas de la calidad de nuestra aportación. Sin embargo, en esta afirmación fallan dos cosas: a) Las redes sociales, y en especial Instagram, son medidores de éxito absolutamente engañosos (hay gente que paga para tener a otra gente dando likes con el fin de tener más visibilidad, y el típico follow-unfollow es un clásico ya entre las estrategias para ganar seguidores) y b) nos esforzamos tanto en gustar que al final aportamos únicamente belleza y nos olvidamos de aportar valor, algo que les sirva a nuestros seguidores, herramientas que de verdad les valgan en su práctica.

Ahora ya no se enseña yoga, solo se demuestra el yoga que se practica.Se postean fotos practicando en la playa de  Malibú y escriben la frase de postureo por excelencia “Another day at the office”. O alardean de una vida social plena sacando a la pareja añadiendo un texto “partner in crime”. Y los demás corremos a hacer lo mismo, no se vayan a pensar que no hacemos yoga y que no tenemos una vida de verdad.

Mi crítica no va hacia personas en concreto, sino hacia una sociedad que cae fácilmente en la repetición de patrones porque a otros les funcionan y piensan que así inspiran a otras personas cuando en realidad van repartiendo hostiazos emocionales.  Qué difícil es no sobrepasar esa delgada línea entre la inspiración y el recochineo.

Aún puedes ver mi cutre intento de Instagramer al fondo de mi cuenta. Dejé de hacerlo no porque temiera hundir en la misera a mis seguidores con mi exultante estilo de vida, sino porque me di cuenta de que mi aportación era nula y no estaba segura tampoco de lo que quería yo sacar de todo aquello. Ahora mi misión es hacer sonreír a todos esos yoguis que han sentido tristeza, envidia o frustración al ver todas esas fotos de vidas yoguis socialmente perfectas y darles una dosis de divertida realidad.  Me encantaría que el yoga sexy dejara de monopolizar nuestras pantallas y fuéramos más espontáneos, más reales y más nosotros.

Tengo mucho que agradecer a Instagram, pues me está dando a conocer y me ha descubierto a gente muy interesante. Pero cuando busco inspiración, tengo que encontrarla en otros medios: mi propia práctica (por inestable y sencilla que a veces sea), un libro y un profesor de carne y hueso.  Al menos estos dos últimos, por regla general, han pasado por algún que otro filtro más que el de unos cientos de likes. Y, por supuesto, gente Yoguineando: estudiantes y profesores de yoga que disfrutan de un postureo ocasional e inofensivo pero sobre todo, les encanta practicar sin el móvil delante.

Om Shanti Shanti Requeteshanti
Julia

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10 comentarios en “El yoga en las redes sociales: la lucha por la inspiración

  1. Totalmente de acuerdo, Julia. Esta semana precisamente estoy trabajando la no-violencia en clase, aplicada principalmente a la práctica propia. Los alumnos a veces se quejan de que no pueden hacer lo que ven en las redes, o se lesionan practicando cosas para las que todavía no están preparados. Al final creo que la mayoría de lo que se publica en las redes no ayuda en nada al yoga. Y sí, más que inspiración, lo que encuentras es frustración por tu propia vida, jajajaja!!

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  2. Que acertadas tus palabras!!
    Y es que últimamente me estaba pasando que las Fotos de yoga de Instagram me parecían todas iguales y monótonas, no me aportan nada, por el contrario me han acaso hastiando: Todos perfectos y en posturas imposibles, al menos para mí.
    Nadie se equivoca o se pega un pequeño trompazo al intentarlas? Nacen sabiendo hacer las posturas? Donde queda el paso a paso y las lecciones que aportan?
    Gracias por tu sana forma de ver las cosas y por compartirlo!!☺️😍🙏🏻

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  3. Hola.
    No se como agradecerte este articulo. Describes exacta y perfectamente lo que cientos de veces pienso. Gracias de verdad.
    No lo hubiese podido expresar mejor. Soy una mujer de 50 años, una mera practicante de yoga de hace algún tiempo. Siempre estuvo en mi cabeza profundizar en este terreno y hace un año, al quedarme en paro, y algo desolada por mi situación decidí hacer formación de yoga. He completado ya el primer año, estoy entusiasmada pese que soy la mas vieja de entre mis compañeros con bastante diferencia. No puedo cambiar de look de mallas y preciosas vestimentas, me crujen todos los huesos en las asanas, y me cultivo en mi espiritualidad pese que no llego a tocarme los dedos de los pies.
    No se si llegaré alguna vez a dar una clase de yoga pero lo que si sé es que el yoga no es postureo y preciosas fotos, yo también veo esas imágenes por todas partes, me parece triste que quede en eso, Es lo que vende y nos hace exitosos de cara a los demás, por eso cada vez estoy más convencida de que mi práctica es mia y para mí. Lo mismo la hago al levantarme en pijama, que en mi balcón o al subirme en el bus, intentando respirar y llenarme de energía. Mi yoga es un yoga domestico, de andar por casa de persona sin éxito en las redes y que practico con mi barriguita y mis pliegues propios de mi edad, de haber parido dos hijos y de perder la elasticidad, me frustro cuando no me salen las asanas y también me lo permito, cuando esto sucede me recuerdo los principios básicos del yoga y me acepto tal y como soy, siendo cosciente de que la practica me ayuda, al igual que hacer lecturas y meditación.
    En casa nadie me apoya en esto , me ven como rarita. Pero yo sigo….esto es solo mio.
    Saludos y Gracias

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    1. Hola Angi, gracias por contar tu experiencia. En casa al principio siempre miran como la rarita pero luego se acostumbran e incluso comienzan a hacerlo también, dales tiempo 🙂 Mucho ánimo en tu camino de yoga, estoy convencida de que tendrás una práctica cada vez más satisfactoria y con menos frustración, aunque también debemos acostumbrarnos y saber que hay días de todos 🙂
      Me alegro de que te haya gustado el artículo. Un abrazo, mis mejores deseos para ti.

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  4. Julia pero que pedazo de artículo!!! Me identifico cañón! Yo así empezar y era una emoción padre y la gratificación instantánea se sentía muy bien, pero llegó un punto que me hastie. Todo era lo mismo. Todos haciendo las mismas poses con las niñas frases 🤐 se me hizo tan superficial! no digo que quienes lo hagan no practiquen la yoga como tal, los hay de todo. La belleza del yoga es que evoluciona.
    Pero si Desafortunadamente lo hemos “westernizado” a tal punto ridículo que hasta reality shows hay de las instayogis con lo que creo que Patanjali a atentado la serpiente a la fregada miles de veces jaja pero pues así es, cada quien toma lo que le toca. Eso sí, el Yoga es lo mejor que me ha pasado y me encanta gritarlo a los 4 vientos y no creo ser la única.
    Besos chula!

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  5. ¡Pero qué bonica eres Yessy! Me encantan esas palabras y leerte así. Pienso exactamente lo mismo y ya noté esa conexión entre las dos cuando nos conocimos en London.
    Espero verte pronto y practicar juntas.
    ¡Un besazo, hermosa! Gracias por sacarme una sonrisota.

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