Profesor de yoga: 7 pasos para la excelencia

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Aunque siempre hemos oído eso de que lo importante para tener éxito es ser uno mismo, todos queremos ir más allá. Te aviso de que no existen fórmulas mágicas para ser un gran profesor, pero sí que hay infinidad de guías en Internet con claves prácticas para convertirte en un gurú del yoga.

Como resultado de un poco de investigación y un toque personal, aquí te presento una serie de características que he encontrado que los mejores profesores de yoga comparten:

  1. Gran afán por ayudar a los demás a crecer. Si tus clases se basan en un mero despliegue de posturas, acabarán por desmotivarse y fracasarás como profesor. Lo ideal es captar la esencia de tus alumnos, sobre todo aquellos que son más asiduos, y ayudarlos a mejorar su práctica y que sean capaces de ver su propio progreso. Eso les hará sentir increíblemente bien y siempre querrán volver a tus clases.
  2. Mucha práctica individual del yoga a tus espaldas. Es difícil enseñar algo que no has hecho previamente, así que es esencial que tengas una larga trayectoria practicando yoga de forma regular. Ser un buen profesor de yoga implica también haber pasado por crisis en tu práctica personal, saber como afrontar lesiones o momentos de estancamiento en el que el progreso parece no llegar nunca. Si hemos pasado por eso, sabremos como motivar a nuestros alumnos a afrontar bajones, pues forman parte de su crecimiento.
  3. Sentido del humor. La risa nos relaja, acalla el ego y cambia nuestra energía. A veces, en clase, estamos concentrados en conseguir hacer una postura que nos supone mucha fuerza mental y comenzamos a pelearnos con nosotros mismo con frases como “es imposible”. Si a eso le añadimos la (muchas veces inevitable) comparación con nuestros compañeros, nuestra autoestima puede verse mermada. En esos momentos, si el profesor nos deleita con un toque de humor, conseguirá rebajar nuestras expectativas y devolvernos al momento presente.
  4. Ser capaz de sentir la energía de los demás. Como profesor es importante que estés atento al momento que cada alumno está pasando. No es necesario que sepas leer las mentes ajenas, pero sí tratar de averiguar si se encuentran en problemas, puesto que el hecho de que un alumno encuentre una clase demasiado dura o que no se le haya prestado la debida atención puede hacer que no vuelva nunca más. Es imposible hacer felices a todos tus alumnos, pero poner un poco de atención en su práctica durante tu clase, puede marcar una gran diferencia. Muchas veces no cuesta nada corregir una postura con un sencillo gesto o dar unas mínimas palabras de aliento. Esto puede añadir un valor diferencial a tus clases y fidelizar a tus alumnos.
  5. Tener una voz agradable. Parece una tontería pero a veces ser un erudito del yoga o tener infinitos conocimientos acerca de anatomía o filosofía del yoga no te garantiza el éxito en tus clases si tienes una voz estridente incapaz de relajar a tu audiencia. La dicción en una clase de yoga es vital, por lo que trabajarla le hará a tus clases ganar en calidad.
  6. Ser auténtico. Hay muchos profesores de yoga que, con el fin de ganar más credibilidad, hacen creer a sus estudiantes que son más de lo que en realidad son. Aparentar ser un yogui/yoguini iluminado, vegano y hippie, hará sentir a tus alumnos que son poca cosa o que no son los suficientemente buenos. Cuando en realidad cualquier momento es bueno para hacer yoga. Atréteve a ser tú mismo en tus clases, a mostrar sus defectos y debilidades, esto les dará a tus alumnos un subidón de confianza que se traducirá inmediatamente en credibilidad hacia tu persona y tus clases.
  7. Convertir tus clases en un aprendizaje accesible. La historia, la filosofía y la teoría del yoga pueden llegar a resultar muy pesadas para una persona que se acaba de iniciar en el  mundo del yoga. Algo tan simple como el nombre de una postura en sánscrito puede ser una pesadilla para muchos. También la práctica puede hacerse muy cuesta arriba para un principiante si no somos capaces de comunicarnos de forma sencilla. Hacer de nuestras clases un aprendizaje accesible para todos supone ampliar tu mercado y abrir las puertas del yoga a todo el mundo.

Asiste a tantas clases como puedas como alumno y observa. Verás que ser buen profesor de yoga se reduce básicamente a estos 7 principios. Seguirlos requiere un esfuerzo pero los resultados se traducirán en una gran satisfacción personal.

¿Se te ocurre alguno más?

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2 comentarios en “Profesor de yoga: 7 pasos para la excelencia

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